La defensa de la familia de la víctima recusó a la fiscal décima, luego de que una segunda autopsia intenta hacer ver que la muerte de la joven de 16 años fue accidental y no un femicidio.

Ángela Aguirre, una adolescente de 16 años, desapareció el pasado 23 de marzo y su cuerpo apareció flotando en aguas del río Caroní el 26 de ese mes, mismo día en que detuvieron a las siete personas que estuvieron con ella en la isla La Terecaya. Hasta ahora no ha habido ni siquiera audiencia de presentación de los aprehendidos.

Un tribunal ordinario y el de violencia de género se declararon incompetentes y deben espera que el Tribunal Supremo decida a quién le corresponde; además, hay dos autopsias que se contradicen. Una hace ver que hubo femicidio; la otra, una muerte accidental.

Yamileth Carvajal, una de las apoderadas en defensa de los familiares de la víctima, denunció la manipulación que ha habido en torno a las investigaciones sobre lo que ocurrió con Ángela Aguirre y que todavía sigue sin esclarecerse.

“Una vez encontrada la menor muerta, violada, torturada, con fracturas en su cráneo, y lo que hace ver es que donde fue encontrada fue el sitio de liberación. Una vez encontrada la trasladan al Cicpc. ¿Cómo es posible que la autopsia revela que sí hubo femicidio y que la fiscal décima que lleva la causa se haya prestado con funcionarios del Cicpc para cambiar las averiguaciones?”, denunció.

El director del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas, Douglas Rico, en principio se refirió abiertamente a la muerte de Ángela Aguirre como un femicidio. Después reculó para hablar solo de presunción.

Fue el mismo Douglas Rico quien reveló también que la primera autopsia determinó que la muerte fue por asfixia mecánica por inmersión, que el cadáver tenía lesiones en las zonas sexuales y hematomas en varias partes. Descartó que esas heridas fueran producto de golpes con objetos en el río mientras estuvo flotando hasta su hallazgo, y que estos fueron provocados por una persona.

“¿Cómo ahora dicen que no fue violada? (...) viendo la situación, que la fiscal no tiene vínculo con las víctimas, hicimos el primer procedimiento de recusación contra ella. Ayer mismo se hizo la denuncia formal en Fiscalía General en la dirección disciplinaria. Los siete involucrados son responsables.

¿Hay que tener dinero para hacer justicia? No puede ser. Hoy acudimos a consignar la querella donde están precalificando cada uno de los delitos”, declaró Carvajal.

Instó a la Fiscalía General y al Tribunal Supremo a tomar cartas en el asunto. “Eso no puede quedar impune. No puede ser que fiscales y jueces corruptos sigan haciendo daño a las víctimas. Que este caso no quede impune al igual que los otros que están saliendo”.

Otras como Ángela

El caso de Ángela Aguirre no es el único que en el argot policial se ha vuelto un cangrejo. Otros similares llevan al menos tres años en averiguaciones u olvidados por las autoridades.

Uno de ellos es el caso de Jennifer Paola Mora Sánchez, desaparecida el 20 de noviembre de 2016. La mamá de esta joven, Yenni Sánchez, hoy acompaña a la familia de Ángela en su lucha por que se haga justicia y el hecho no quede impune.

Jennifer disfrutaba de un domingo en el balneario Mi Bohío, en Puerto Ordaz, junto con su hermana y otros amigos. La última vez que la vieron fue cuando iba al baño. Nunca volvió. Al ver que tardaba en regresar, fueron a buscarla pero no la encontraron. Cuando Yenni llegó al lugar a recoger a sus dos hijas se encontró con la noticia, y su búsqueda desesperada también fue fallida.

Jennifer tenía 18 años cuando desapareció. Nada se ha sabido de ella y no hay cuerpo, por lo que su madre todavía guarda las esperanzas de que aparezca viva.

Las investigaciones de esta desaparición también tuvieron irregularidades. El pasaporte de Jennifer fue entregado al Cicpc para tomar sus datos. Como las averiguaciones no avanzaban en la Policía científica, la familia acudió a Fiscalía, donde pidieron el expediente. El pasaporte nunca fue enviado, pues se perdió en el Cicpc. El caso se enfrió y todo quedó en averiguaciones.

“Mi fe aún sigue viva y hasta no encontrarla no voy a descansar. El caso de Ángela me movió, cuántas niñas no han sido víctimas, hay que hacer justicia”.

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