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Martes, 20 Febrero 2018 00:00

Temen cierre de Minerven por parálisis operativa prolongada

 
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Un par de años después de la nacionalización de la industria del oro, por orden del expresidente Hugo Chávez, la planta Perú de Minerven fue desmantelada por mineros ilegales. Ninguna autoridad impidió la acción Un par de años después de la nacionalización de la industria del oro, por orden del expresidente Hugo Chávez, la planta Perú de Minerven fue desmantelada por mineros ilegales. Ninguna autoridad impidió la acción FOTO CORTESÍA

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Los trabajadores estiman que fue en 2013 cuando la Planta Perú, una de las cinco plantas procesadoras de la estatal aurífera Minerven, fue invadida por mineros artesanales y su antes privilegiada estructura totalmente desmantelada. Fue la antesala al proceso de destrucción de la única industria formal del oro en Venezuela, actualmente paralizada.

Ahora cuando el gobierno insiste en el desarrollo del megaproyecto estatal Arco Minero del Orinoco y engorda sus reservas a punta de oro proveniente de la pequeña minería, se hace más relevante la parálisis de Minerven, que cuenta con una capacidad instalada de 8 de toneladas de oro al año desde 2011, cuando asumió las operaciones de las plantas de las compañías mixtas Venrus y Rusoro tras el decreto de nacionalización del oro firmado por el expresidente Hugo Chávez.

Con operaciones en mínimo, Minerven se ha convertido en un centro de acopio del oro extraído por la pequeña minería y que, luego, en forma de lingotes es trasladado con bombos y platillos al Banco Central de Venezuela (BCV). Nada parece indicar que el Ejecutivo tiene intención de revertir el descalabro de las plantas de procesamiento de Minerven, presidida desde hace más de cuatro meses por Nino Jesús Angulo Vargas.

El ex director laboral de la industria, Jesús Guerra, un trabajador con más de 30 años de servicio en la estatal, asegura que el fantasma de la extinta Planta Perú, ícono de la minería en Venezuela, ronda con mucha fuerza las demás operadoras de Minerven, y amenaza seriamente con dejar sin trabajo a más de 4.500 trabajadores, despojar a la nación de su única y gran industria de minería de oro, “lo que al mismo tiempo sería una catástrofe para los municipios del sur de Bolívar, para los que en tiempo normales Minerven siempre fue su principal fuente económica”.

A su juicio, el cierre de la industria es inminente, justo cuando el gobierno insiste en el desarrollo del AMO en la región.

Abandono estatal

No es la primera vez que Guerra alerta sobre la crisis del sector aurífero estatal; sus advertencias –de hecho- se han reflejado en el cada vez mayor retroceso de la industria, sin que hasta ahora el Ejecutivo mueva un dedo en beneficio de la compañía, cuya sede principal está en el municipio El Callao.

“Es criminal lo que se ha hecho con Minerven desde 2011 cuando empezaron a llegar las juntas interventoras. Una empresa que con tan solo dos plantas de procesamiento en 2009 produjo 4,3 toneladas de oro y se había proyectado a producir en 2010, 8 toneladas, hoy día con cuatro plantas y las mejores minas del mundo, no está produciendo ni 50 kilos en un año, lo que demuestra que teníamos razón cuando en 2010 denunciamos que todo la parafernalia de conflictos y sabotaje en contra de Minerven que hubo en ese tiempo para sacar a Luis Herrera (expresidente), no obedecía a querer defender a la empresa”. 

Desmejoras laborales

La realidad lo evidencia. Las plantas de procesamiento de la estatal aurífera están totalmente paralizadas, abandonadas y deterioradas y, en igual estado, están las minas y equipos mineros, con consecuencias directas sobre los beneficios de los trabajadores, antes considerados privilegiados.

“Hoy los trabajadores de Minerven han sido sometidos a una situación totalmente humillante y no hay quien responda por ellos, ahora sí tenemos el peor salario de todo el país, y además como nos pagan por transferencia bancaria, estamos obligados a comprar lo poco que podemos un 100% más caro que los que compran en efectivo, y no hay absolutamente nadie, ni autoridad ni sindicatos que peleen por los derechos de los trabajadores”, lamentó, al señalar que a la demora de más de una década en la discusión del contrato colectivo se suman pasivos por diversos beneficios laborales incumplidos.

El exdirector laboral criticó que miembros del alto gobierno que fueron partícipes del deterioro de Minerven guarden silencio en torno al estado actual de la industria; “todos deberían ir presos por infringir la ley de salvaguarda del patrimonio público, por su acción criminal en contra de un bien tan importante de la República”.

Industria “con posibilidad de éxito”

Guerra recalcó que si hay una empresa en este momento con posibilidad de éxito en Venezuela es la industria minera, pues sostiene que cuenta con cuatros elementos básicos para ser exitosa: las mejores reservas del mundo, capacidad de procesamiento, precios de oro que se han sostenido durante más de ocho años en los mejores niveles de su historia y, lo más importante, personal calificado.

“No hay razón para estar en la situación tan crítica en la que nos encontramos a menos que haya sido a propósito. Mientras tanto, dado lo atractivo del negocio del oro, proliferan por toda la zona y especialmente en las cercanías de las lagunas de cola de Minerven, plantas procesadoras de arenas y material primario”.

El trabajador de la estatal resaltó que al precio que el Banco Central de Venezuela compra un kilo de oro a la pequeña minería, se asegura el pago de la nómina de Minerven de 4.500 trabajadores durante dos meses.

Guerra llamó a los habitantes de los municipios del sur de Bolívar a no permitir el cierre de la industria, un temor que se acrecienta entre los trabajadores. “Minerven es más que una empresa, es el corazón mismo de estos pueblos, jubilados que dieron ahí su vida, estudiantes, deportistas, 4.500 familias que dependen de esta empresa, y toda una tradición que forma parte de nuestra cultura que no podemos dejar ir, y mucho menos sin justificación alguna”, aseveró.

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Dos intervenciones sin éxito

Sobre Minerven se han ensayado intervenciones sin éxito. La primera junta interventora fue designada tras la remoción de Franqui Patines de la presidencia de la empresa. Fue oficializada en el decreto N° 1.071 del 25 de junio de 2014. En esa primera ocasión, se designó como presidente de la junta interventora a José Ávila Marcano. Los miembros principales de la junta interventora eran Jusen El Haramani Fahed, Jhonny Alfonzo López y Álvaro Villegas.

La segunda junta interventora fue nombrada en el decreto N° 1.680, publicado en la Gaceta Oficial N° 40.631 del 30 de marzo de 2015. Los miembros de la junta interventora designados fueron el general de brigada Marco Castro Pacheco, en condición de presidente; y Edwuard Rojas Castillo y Valmore González Arias como miembros principales.

Ninguna de las dos intervenciones significó mejoras productivas en la planta. En 2017, durante seis meses, estuvo a cargo de la industria Javier Sarmiento Márquez, quien se había desempeñado como presidente de la Siderúrgica del Orinoco Alfredo Maneiro (Sidor) durante 10 meses entre 2013 y 2014, sin resultados productivos favorables.

En abril de 2015, el ex ministro de Industrias y director del BCV, José Salamat Khan, estimó que el plan para elevar la producción de Minerven conforme a su capacidad de producción y, posteriormente, duplicarla, podría demorar tres años. “En tres años debemos tener los resultados de la automatización (…) a nadie le conviene unas empresas mineras improductivas”, afirmó. Casi tres años después de explicado el plan, no hay avances y la industria aurífera está al borde del precipicio.

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