El Ejército y la Policía habían sugerido a Morales que renunciara a su cargo en favor de la paz. Ahora, queda en manos de la Asamblea Legislativa de Bolivia resolver la acefalia en la presidencia.
     

Claves

¿Por qué la población está descontenta con Morales?

Un exjefe del sindicato de campesinos cocaleros, Morales llegó al poder como el primer líder indígena de Bolivia. Ha guiado a la nación sin salida al mar hacia un crecimiento económico estable, con relativa estabilidad política.

Morales gobierna Bolivia desde el 22 de enero de 2006. La Constitución boliviana dispone que solo dos mandatos presidenciales continuos son permitidos, pero Morales ya iba por el tercero. El 20 de octubre, el presidente buscaba asegurarse un cuarto mandato que le habría permitido gobernar hasta 2025.

Sin embargo, al hablar con gente de todo el país, muchos se refieren con enfado al “21F”, la fecha del 21 de febrero de 2016, en referencia a un referéndum nacional sobre si se debería permitir que Morales se postulara para otro mandato, y en el que los bolivianos votaron en contra de que lo hiciera.

A pesar de ese resultado, en 2017 Morales acudió a la Corte Suprema del país para que se anularan los límites del mandato. El tribunal, repleto de aliados, dictaminó que éstos eran una violación de sus “derechos humanos”, lo que le permitía buscar una cuarta administración consecutiva. (Reuters - BBC)

El presidente de Bolivia, Evo Morales, dimitió este domingo de su cargo después del informe preliminar de la auditoría electoral de la Organización de Estados Americanos (OEA) en el que se reflejan graves irregularidades en las elecciones del pasado 20 de octubre que en principio le otorgaron la reelección. La renuncia de Morales está marcada también por la pérdida de apoyos clave y por los pronunciamientos del Ejército y la Policía.

"Estoy renunciando para que mis hermanas y hermanos dirigentes, autoridades del MAS (Movimiento Al Socialismo) no sigan hostigados, perseguidos, amenazados", argumentó, antes de partir en el avión presidencial desde el aeropuerto de El Alto, cerca de La Paz, con destino a la localidad de Chimoré, en el departamento de Cochabamba, donde ha asegurado que no tiene "por qué escaparse".

En una rueda de prensa, Morales ha desmentido cualquier rumor sobre una posible fuga del país tras renunciar al cargo como presidente de Bolivia y ha insistido en que continuará su lucha por los pobres desde "las bases del trópico de Cochabamba". "Vamos a seguir desde las bases. Con seguridad. Yo vuelvo a la zona del trópico de Cochabamba para estar con mis compañeros. No tengo por qué escaparme, quiero que sepa el pueblo boliviano. No he robado a nadie. Nada. Si alguien piensa que estamos robando, que me diga, que presente una prueba, una prueba de que hemos robado", ha subrayado, según informaciones de la agencia boliviana de noticias ABI.

Antes se refirió a los líderes opositores Carlos Mesa y Fernando Camacho. "Espero que Mesa y Camacho y otros comités cívicos no maltraten, no perjudiquen, no engañen con mentiras, no utilicen al pueblo con prebendas", afirmó.

Precisamente Camacho, líder del Comité Cívico de Santa Cruz y considerado uno de los máximos dirigentes de las protestas, entró este mismo domingo en la Casa de Gobierno de La Paz como prometió con la carta pidiendo la renuncia de Morales, una Biblia y una bandera de Bolivia. "Nuestra lucha no es con armas, es con fe", destacó Camacho, quien se ha erigido en la última semana en el rostro del rechazo a un nuevo mandato del presidente.

Mientras, Carlos Mesa, principal rival de Morales en las presidenciales del pasado 20 de octubre, celebró "el fin de la tiranía" tras la renuncia como presidente de Evo Morales, anunciada este domingo. "A Bolivia, a su pueblo, a los jóvenes, a las mujeres, al heroísmo de la resistencia pacífica. Nunca olvidaré este día único. El fin de la tiranía. Agradecido como boliviano por esta lección histórica. Viva Bolivia!!!!!", publicó Mesa en Twitter.

Informe de la OEA

    Morales insiste en “golpe de Estado”

El dimisionario presidente de Bolivia, Evo Morales, ha instado este lunes a los líderes de la oposición a que “asuman su responsabilidad de pacificar” el país ante los actos de violencia que se han venido registrando en los últimos días y que han continuado después de que anunciara el domingo su renuncia.

Como ya hiciera al anunciar su dimisión, se ha referido a su principal rival en las elecciones del 20 de octubre, el expresidente Carlos Mesa, y al líder del comité cívico de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, a los que ha tachado de “discriminadores y conspiradores” y que ha dicho que “pasarán a la historia como racistas y golpistas”.

“Que asuman su responsabilidad de pacificar al país y garanticen la estabilidad política y convivencia pacífica de nuestro pueblo”, les conminó en un mensaje publicado en su cuenta en Twitter, insistiendo nuevamente en que ha sido víctima de un golpe de Estado que, según él, “el mundo y bolivianos patriotas repudian”.

Los principales aliados de Morales, con el presidente venezolano Nicolás Maduro a la cabeza, han respaldado su versión de que el mandatario ha sido objeto de un golpe de Estado fraguado por la oposición. (DPA)

 

La salida del poder de Morales se ha visto precipitada tras la publicación del informe preliminar del equipo de auditores de la OEA que ha examinado el proceso electoral del 20 de octubre tras un acuerdo con el Gobierno boliviano. El informe refleja irregularidades en todos los aspectos bajo investigación y por tanto la OEA solicitó la repetición de los comicios.

Los auditores denuncian una "manipulación" del sistema informático empleado en la transmisión del recuento de votos de tal calibre que ha exigido una investigación de lo sucedido, y solicitado incluso la disolución de las actuales autoridades electorales del país.

En términos generales y por las deficiencias mencionadas, los auditores consideran "estadísticamente improbable" que el presidente del país, Evo Morales, consiguiera los 10 puntos porcentuales de ventaja necesarios para garantizar su victoria directa en los comicios que estableció el mencionado sistema.

"En virtud de la gravedad de las denuncias y análisis respecto al proceso electoral que me ha trasladado el equipo de auditores nos cabe manifestar que la primera ronda de las elecciones celebrada el 20 de octubre pasado debe ser anulada y el proceso electoral debe comenzar nuevamente", manifestó Almagro a través de un comunicado.

Pérdida de apoyos

    Detienen a la expresidenta y el exvicepresidente del TSE

La Policía boliviana detuvo el domingo por la noche a la expresidenta y el exvicepresidente del Tribunal Supremo Electoral (TSE), María Eugenia Choque y Antonio Costas, por la presunta comisión de delitos electorales el pasado 20 de octubre y después de que ambos renunciaran a sus respectivos cargos.

El arresto se produjo siguiendo las órdenes emitidas por el Ministerio Público, según ha indicado la agencia de noticias boliviana ABI.

La Fiscalía abrió en su contra una investigación por delitos electorales de falsificación de documentos, manipulación informática, alteración u ocultación de resultados, alteración con modificación del padrón electoral, beneficios en función del cargo, entre otros.

Así, el órgano los acusa de hacer un uso indebido de su influencia, de incurrir en una conducta “antieconómica” y de incumplir sus deberes al frente del TSE. (DPA)

 

La publicación del demoledor informe ha impulsado a Morales a anunciar la anulación de las elecciones y la convocatoria de una nueva cita electoral ya con un Tribunal Supremo Electoral (TSE) renovado, como demandaba la oposición. Sin embargo, pese a esta victoria, de inmediato las voces más radicales de la oposición demandaron además la renuncia de Morales.

Para el senador y excandidato presidencial opositor Óscar Ortiz "los que hicieron el fraude" no deberían participar en los nuevos comicios para así respetar "el espíritu del 21F", es decir que Evo Morales no puede ser candidato. Tras unas horas de posible cálculo político, líderes más visibles como Camacho y Mesa pedían también la renuncia del presidente.

También desde la Policías, cuyo amotinamiento desde el viernes ha supuesto el impulso final a las movilizaciones de la oposición, han pedido la renuncia de Morales, y en el mismo sentido el Ejército se ha pronunciado para "sugerir" a Morales su marcha.

"Luego de analizar la situación conflictiva interna, sugerimos al presidente del estado que renuncie a su mandato presidencial, permitiendo la pacificación y el mantenimiento de la estabilidad por el bien de nuestra Bolivia", afirmó el jefe del Mando Militar de las Fuerzas Armadas de Bolivia, Williams Kaliman.

Sin embargo, quizá el golpe definitivo y que no esperaba Morales ha sido el que le ha propinado la Central Obrera Boliviana (COB), sindicato considerado afín a Morales, que ha respaldado la petición de dimisión "si hay la necesidad de renunciar para pacificar al pueblo boliviano".

El propio Morales subrayó en su discurso de renuncia que su dimisión busca evitar agresiones y amenazas a dirigentes de su partido, el Movimiento Al Socialismo. Antes de su dimisión, varios ministros y el presidente de la Cámara de Representantes y otros diputados han comparecido públicamente para renunciar a sus cargos alegando las amenazas contra sus familiares y ataques a sus viviendas.

El presidente de la Cámara de Diputados de Bolivia, Víctor Borda, compareció con voz quebrada en la cadena Bolivisión para suplicar la liberación de su hermano a los manifestantes que lo mantienen retenido en la plaza de Potosí. "Exhortándoles, pidiéndoles que respeten la vida de mi hermano. Mi hermano no tiene nada que ver en este tema, tiene su vida aparte", subrayó.

También han dimitido el vicepresidente, Álvaro García Linera, y los ministros de Minería, César Navarro; de Deportes, Tito Montaño; Hidrocraburos, José Alberto Sánchez; Medio Ambiente y Agua, Carlos Ortuño, o Economía, Luis Alberto Arce Catacora, así como varios diputados y viceministros más. También dimitió la presidenta de la presidenta del Tribunal Supremo Electoral, María Eugenia Choque.

Asamblea Legislativa llamada a resolver acefalia

La bicameral Asamblea Legislativa de Bolivia parece estar llamada a resolver la acefalia en que ha quedado sumido el país tras la renuncia de Morales, y de quien a priori debía sucederle en el cargo, el vicepresidente Álvaro García Linera.

El Artículo 169 de la nueva Constitución de 2009 estipula que "en caso de impedimento o ausencia definitiva" del presidente, "será reemplazado en el cargo" por el vicepresidente, y a falta de este, por el presidente del Senado, y a falta de éste por el de la Cámara de Diputados. "En este último caso, se convocarán nuevas elecciones en el plazo máximo de noventa días", añade el texto.

Sin embargo, se da la circunstancia de que tanto la presidenta del Senado, Adriana Salvatierra, como el presidente de la Cámara de Diputados, Víctor Borda, forman parte de los numerosos dirigentes del Movimiento al Socialismo (MAS) de Morales que han presentado su renuncia tras los últimos acontecimientos en el país.

Al ser preguntada sobre quién la sucederá en el cargo y por tanto podría presidir el país, Salvatierra dijo el domingo que le corresponderá a la Asamblea Legislativa establecer "una directiva, tomando en cuenta que la renuncia de la presidencia no necesariamente implica una sucesión en línea directa a la vicepresidencia, sino que se tiene que realizar una sesión y partir de eso tener una nueva presidencia de la Cámara de Senadores".

En declaraciones al diario 'El Deber', el experto constitucionalista José Antonio Rivera ha destacado que cada una de las dos cámaras de la Asamblea Legislativa cuentan con un directorio compuesto por presidente, dos vicepresidentes y secretarios, de modo que ellos también pueden asumir el cargo de presidente del Estado.

"Si renuncia el primer vicepresidente, renuncia el segundo vicepresidente, se convoca al decano, es decir, al más antiguo de los senadores", ha explicado, y si este tampoco quiere, "se agota el Senado con los que tienen más de 30 años", requisito necesario para ser presidente.

"Si se agota se va a la Cámara de Diputados y así sucesivamente", ha añadido el experto, que cree que seguramente alguno de los 166 parlamentarios se animará a asumir la jefatura del Estado y convocar elecciones en un plazo de 90 días, como estipula la Constitución.

En este sentido, la vicepresidenta segunda del Senado, Jeanine Añez, ya ha mostrado su disposición a asumir la tarea de dirigir el país en las circunstancias actuales. Añez es miembro del partido opositor Unidad Demócrata (UD) que lidera el gobernador de Santa Cruz, Rubén Costas. "Me correspondería asumir este reto con el único objetivo de llamar a nuevas elecciones, pacificar al país y volver a la normalidad", sostuvo la senadora opositora en declaraciones a una cadena local el domingo.

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